RESULTADO DE UN ESTUDIO SOBRE DIETAS MILAGROSAS
Cada
año se multiplica la publicidad de innumerables "dietas milagro" carentes en muchos casos de todo rigor científico. Todas prometen adelgazar rápido y sin esfuerzo, sin advertir de que, además de sufrir una carencia de nutrientes esenciales que pueden dar lugar a problemas de salud, al abandonarlas es habitual engordar más kilos de los perdidos; fenómeno conocido como "efecto yo-yo".
Además de analizar las dietas una a una, el estudio desmonta los mitos más comunes sobre la pérdida de peso (sobre el pan y el agua, los alimentos ‘light’ e integrales, o sobre saltarse comidas), indica cuáles son los errores más habituales a la hora de iniciar una dieta y, lo que es más importante, ofrece pautas correctas para adelgazar de forma efectiva, sana y duradera. En resumen, las 36 dietas analizadas se pueden dividir en seis tipos:
Cuando se basan en la toma de un alimento
Ejemplos: dieta del espagueti, de la piña, de las uvas, del helado, de la zanahoria, del arroz integral, de la patata y dieta del espárrago
En estas dietas se fomenta el consumo de un alimento concreto, que en general da nombre a la dieta, atribuyéndole propiedades beneficiosas. Son aburridas y nada atrayentes, además de desequilibradas y sin base científica. Pueden producir trastornos digestivos y psíquicos, ya que rompen el ritmo alimentario normal.
Dietas de muy bajo o bajo valor calórico
Ejemplos: dieta 1400, dieta disociada, triple factor, Shelton, saciante, dieta de 150 gramos y dieta de las proteínas, todas ellas muy peligrosas.
En esta clasificación se incluyen las que aportan entre 400 y 1.000 Kcal./día. Un uso continuado de esta clase de dietas puede llegar a causar alteraciones gastrointestinales, malestar general, mareos, intolerancia al frío, sequedad de la piel, fragilidad ungueal, la pérdida de cabellos, contracturas musculares, amenorrea, insomnio, ansiedad, irritabilidad y depresión.
Dietas hipoenergéticas
Ejemplos: de la uva, del arroz integral, del helado, personalizada, o primavera.
Las dietas hipoenergéticas aportan más calorías que las de bajo poder calórico, entre 1.000 y 1500 Kcal/día. Cuando su aporte es inferior a las 1200 Kcal/día resultan insuficientes para una nutrición correcta. Con ese número de calorías resulta muy difícil confeccionar una dieta con un aporte de micronutrientes suficiente, por lo que pueden generar problemas a medio plazo.
Dietas pobres en hidratos de carbono y/o ricas en grasas
Ejemplos: disociada, triple factor, Shelton, dieta de los 150 gramos, de las proteínas, abierta, exprés, de la naranja o personalizada.
Prometen resultados rápidos sólo si se come carne, tocino, huevos y otros alimentos proteicos y grasos, suprimiendo o limitando al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales (arroz, trigo, maíz, etc.) y sus derivados (pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres, hortalizas, verduras y frutas. Un aporte excesivo de proteínas y grasas, e insuficiente de hidratos de carbono, ocasiona alteraciones en el normal funcionamiento del organismo. Este tipo de dietas puede producir descalcificación ósea y daños renales por exceso de nitrógeno, así como fatiga y mareos por falta de hidratos de carbono, ya que la glucosa es la principal fuente de energía para el organismo.
Además, estos regímenes provocan una gran pérdida de líquidos y electrolitos, lo que favorece la deshidratación. Elevan los niveles de colesterol y triglicéridos, pudiendo proporcionar hasta 1.500 miligramos de colesterol al día, con el consiguiente riesgo cardiovascular. También aumentan los niveles de ácido úrico y pueden provocar ataques de gota en personas con antecedentes de hiperuricemia o gota. Se pierde proteína muscular e incluso proteína visceral, puesto que el organismo la emplea como fuente de energía. La falta de hidratos de carbono produce un exceso de acetona, ya que el organismo se adapta a la situación y utiliza las grasas como substrato energético con el fin de evitar la degradación de proteína muscular y visceral. Como consecuencia de la cetosis se produce halitosis (mal aliento), pérdida de apetito y sensación de náuseas. Cabe destacar que el escaso aporte de fibra de estas dietas favorece el estreñimiento.
Dietas ricas en hidratos de carbono
Ejemplos de dietas analizadas: Dieta saciante, de la piña, dieta detox, dieta del arroz integral.
Limitan los alimentos ricos en proteínas (lácteos, carnes, pescados, huevos y sus derivados) y grasas (aceites, mantequilla, margarina, etc.) por lo que hay riesgo de carencia de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas. El aporte excesivo de fibra disminuye la absorción de nutrientes, y al mismo tiempo, puede provocar trastornos intestinales como diarreas, cólicos abdominales y flatulencia. Aquellas dietas que son hipocalóricas, hipoproteicas y bajas en grasas (p. ej. régimen cerealista de la dieta macrobiótica) pueden provocar que se pierda peso a expensas de la masa muscular y de la proteína visceral, un descenso de la presión arterial y, en casos más graves, arritmias cardiacas intratables.
Dietas pintorescas
Ejemplos: dieta del buen humor, dieta Weight Watchers, dieta del chocolate, primavera, antiestrés, sándwich, plan personalizado y dieta para perder volumen.
Utilizan como reclamo a personajes famosos, incluyen en los menús alimentos exóticos o apetitosos o bien mensajes originales y que nada tienen que ver con una correcta y sana nutrición como "dieta del buen humor".
Informe extraído en su totalidad de Revista Consumer Eroski